“España nos roba” es una de las frases más típicas del bloque independentista. Un mensaje que con el tiempo ha perdido fuelle y que, sin duda, se ha convertido en una caricatura del argumentario secesionista. Con la llegada del ‘procés’, las formaciones independentistas han construido un discurso basado en el “España nos roba” añadiendo pequeñas dosis de victimismo. Mediante el uso reiterado de palabras como “democracia” y “conflicto catalán”, el independentismo ha intentado elaborar una historia entre buenos y malos, entre demócratas y fascistas. Es obvio que el mensaje ha calado en determinados sectores de la sociedad catalana pero finalmente, la fábula secesionista ha dejado de ser creíble. Defienden que hay un “conflicto democrático catalán” pero han sido ellos mismos quienes han creado una fractura social innecesaria.
Otro de los elementos que configuran el discurso de los partidos pro-independencia es la critica hacia el artículo 155. Hablan de su aplicación como si de un castigo “penal” se tratara. Pero lo cierto es que el uso del 155 está previsto dentro de la Constitución española. Además, es sabido que la intención del Gobierno central era ahorrarse la aplicación de dicho artículo. Si finalmente se ha utilizado ha sido porque en Cataluña ha habido un intento de romper la soberanía nacional. Los independentistas se empeñan en hablar de algo “penal” cuando en realidad, el artículo 155 no ha supuesto la penalización de ninguna actividad. Más bien ha servido para restaurar la legalidad en una comunidad autónoma tomada por los independentistas. Sin embargo, ERC y Junts Per Catalunya insisten en hablar de “ocupación”. Nada más lejos de la realidad.
Finalmente, los independentistas quieren ganar las elecciones con un único objetivo: “recuperar las instituciones y el autogobierno”. Además, también hablan de “la defensa de la República y de la democracia como valores de una sociedad pacífica del siglo XXI”. Lo cierto es que ya no engañan ni a su propio electorado. Saben perfectamente que España es una democracia, y que es uno de los países más desarrollados de Europa. Y no es que lo diga el presidente Rajoy, es que lo dice toda la comunidad europea e internacional. No obstante, el bloque separatista insiste en tergiversar la cronología y las causas de los hechos. Lo hicieron el 1-O y también tras el encarcelamiento de los miembros del ‘Govern’ cesado.
Durante la campaña electoral, las formaciones políticas soberanistas han hablado de una aplicación permanente de 155 si ganan las elecciones del jueves. Otra mentira. El Gobierno central ha dejado claro -por activa y por pasiva- que respetará los resultados del 21-D y eso incluye una hipotética victoria de los independentistas. El Gobierno de Rajoy nunca ha querido utilizar el 155. Simplemente se ha visto obligado por la actitud desafiante de ERC, Junts Per Catalunya y la CUP. En este sentido, el 155 dejará de aplicarse cuando el ‘Govern’ que salga elegido acepte las normas de convivencia que recoge la Constitución española. Los independentistas lo saben, pero no tienen otra que seguir distorsionado la realidad por un puñado de votos.
Autor: Redacción











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