Última hora |
|
Comunicados - 18/06/2026
Son muchos los desafíos de miles de familias que ven cómo a lo largo de la época estival desaparecen las rutinas, los apoyos y las actividades que sostienen el día a día durante el curso. Factores como conductas de fuga, la dificultad para comunicar una situación de peligro o la menor percepción del riesgo pueden incrementar la vulnerabilidad en entornos como playas, piscinas, campamentos o espacios muy concurridos
Mientras millones de personas esperan las vacaciones como un momento de descanso y desconexión, para muchas familias de personas con retos en el neurodesarrollo el verano supone una etapa especialmente exigente: la reorganización de rutinas ante la desaparición temporal de parte de los apoyos que existen en el curso escolar, incremento de la carga de cuidados y la búsqueda constante de actividades.
Estas son algunas de las conclusiones de Busca & Encuentra, la plataforma digital que conecta a familias con profesionales, entidades y recursos especializados en neurodesarrollo, y que nació para facilitar el acceso a apoyos adaptados a necesidades como el autismo, el TDAH, la discapacidad intelectual, la dislexia u otros trastornos del neurodesarollo.
La importancia de mantener la rutina y una red estable de apoyo
Durante el curso escolar, estas familias suelen contar con una estructura relativamente estable formada por el colegio, las terapias, las actividades extraescolares, los profesionales de referencia y unas rutinas que proporcionan seguridad y predictibilidad. Sin embargo, cuando llega el verano, gran parte de estos apoyos desaparece durante semanas, obligando a las familias a reorganizar completamente su vida cotidiana.
"Las vacaciones suelen asociarse al descanso, pero para muchas familias representan un periodo de enorme exigencia porque pierden buena parte de los recursos y apoyos que facilitan el día a día durante el curso", explica Ana González Navarro, psicóloga sanitaria especializada en neurodesarrollo y fundadora de Busca & Encuentra.
A esta situación se suma otro factor poco visible: la soledad social. Muchos niños, adolescentes y jóvenes con necesidades específicas de apoyo no cuentan con una red estable de amistades fuera de los entornos educativos. Durante el curso existen espacios compartidos que favorecen las relaciones sociales, aunque sea de manera limitada. En verano, esos contactos desaparecen y son las propias familias quienes asumen gran parte de la responsabilidad de generar actividades, acompañar, entretener y sostener emocionalmente a sus hijos.
Una sociedad poco preparada a las demandas de las familias implicadas
Las familias afectadas por esta problemática han entendido las necesidades de sus miembros y que no siempre pueden viajar con los mismos recursos que otras familias sin incidencia.
No obstante, la sociedad todavia está muy lejos de poder atender a sus demandas.
"La realidad es que el verano es muy largo y los recursos disponibles son insuficientes para responder a las necesidades de todas las familias", señala González.
En los últimos años se han puesto en marcha iniciativas positivas como la asistencia preferente en algunos aeropuertos, el uso del Cordón de Girasoles para visibilizar discapacidades invisibles o determinadas medidas de accesibilidad impulsadas en el transporte ferroviario. Sin embargo, las familias consideran que estos avances siguen siendo insuficientes para garantizar una experiencia realmente inclusiva.
Encontrar alojamientos adaptados, restaurantes comprensivos con determinadas necesidades sensoriales o propuestas de ocio adecuadas continúa siendo una tarea compleja que requiere una importante inversión de tiempo y energía.
Una problemática añadida: la seguridad
En el caso de personas con autismo, discapacidad intelectual o grandes necesidades de apoyo, factores como las conductas de fuga, la dificultad para comunicar una situación de peligro o la menor percepción del riesgo pueden incrementar la vulnerabilidad en entornos como playas, piscinas, campamentos o espacios muy concurridos.
Además, las olas de calor, los cambios de rutina y los desplazamientos propios de las vacaciones pueden favorecer situaciones de desregulación o aumentar la necesidad de supervisión.
"No se trata de alarmar, sino de entender que existen riesgos específicos y que la prevención puede reducirlos significativamente", añade Ana González. Algunas de las recomendaciones que hacen desde Busca & Encuentra son:
Facilitar el acceso a recursos especializados
Ante esta realidad, plataformas como Busca & Encuentra permiten localizar profesionales verificados, organizaciones y actividades específicas —incluidos campamentos, talleres o propuestas formativas— para ayudar a las familias a encontrar apoyos adaptados a sus necesidades de forma rápida y segura.
Alícia Pérez
L’Ajuntament de Llançà brinda amb cava per una actuació pagada amb diners públics que deixa fo...
Marta Martín García
Tu inquilino es vulnerable. Tú pagas la factura
Proteger a las familias vulnerables es una obligación pública, pero el Estado no puede trasladar l...