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05-12-2018 | 18:39hs
•OPINIó

Periodistas, la vergüenza de los sinvergüenzas

En estos años se ha escrito muy poco de los periodistas cómplices del “procés” en Cataluña

Algunos que leyeron el artículo de Salvador Sostres en el Diari de Girona, hace unos días, (https://www.diaridegirona.cat/catalunya/2018/12/04/junqueras-esbronca-antoni-bassas-vaga/949749.html) se sorprenderían de la presencia de, al menos, tres supuestos periodistas en las visitas formales o informales a los presos políticos catalanes: Jofre Llombart (Rac1), Francesc-Marc Álvaro (La Vanguardia) y Antoni Bassas (Ara).

En estos años se ha escrito muy poco de los periodistas cómplices del “procés” en Cataluña. En muchas ocasiones se han centrado las críticas en las “estrellas”, en el sentido de sueldo no por su profesionalidad, más mediáticas independentistas como Pilar Rahola, Pepe Antich, Jordi Baste o Mónica Terribas. Hemos olvidado que esos elementos nocivos para cualquier democracia han tenido una estirpe de colaboradores inconfesos.

La vergüenza de los sinvergüenzas podría ser el título de cualquier película cutre de un sábado a la tarde. Aunque en Cataluña es simplemente la definición de un grupo de gente, en la mayoría de casos de los medios de comunicación, cuyo único fin ha sido esquilmar el dinero público montando una red clientelar de propaganda al servicio de un fin muy concreto: destruir Cataluña para volver a crearla bajo su imagen y semejanza.

En esa subcategoría hay gente como Llombart, Alvaro o Bassas. Tipos incapaces de tomar decisiones por sí mismos que deben ir a recibir órdenes a una prisión de gente que no ha pisado la calle hace más de un año. Personajes siempre al servicio de cualquier cartera. Con una ética por debajo de la distancia mínima de la inteligencia a la cloaca y con una capacidad de manipular la información superior a la propia mentira de sus vidas. Ninguno ha logrado salir de ese espacio llamado Cataluña. Ninguno ha demostrado nada más allá de ese circulo dorado en el que una vez han entrado ya no pueden salir. Son simples lacayos a la espera de instrucciones. Esos ridículos personajes que en las películas no tienen ni nombre, pero que en Cataluña son más conocidos que cualquier decente tendero. Y ellos, con el respeto por los suelos, han logrado algo que parecía al alcance de muy pocos: ser considerados intelectuales sin haber rendido el mínimo culto a la inteligencia.

Ahora mismo hay unos cuantos políticos en la cárcel. Seguramente en una fase más adelantada del “procés” deberían comenzar a lidiarse responsabilidades sobre todos aquellos, que bajo la sombra de llamarse periodistas, se han limitado a sentarse, o a agacharse, en una mesa para abrir la mano esperando el premio de su postor. Informar siempre es lícito, manipular a cambio de dinero público es otra historia. Y aquí la historia de la vergüenza no es que estos señores digan lo que quieran, sino que se han forrado con el dinero de todos para decir sólo los que unos quieren. La vergüenza de los sinvergüenzas acabará el día que estos elementos, nocivos como decíamos para cualquier democracia, respondan por sus cobros. Cataluña debe volver a ser una tierra de oportunidades para todos, no sólo para los esbirros de la clase feudal dominante.




Link:
https://gironanoticies.com/noticia/81972_periodi-ta-laverguenzadelo-inverguenza--2.htm