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•ACTUALIDAD EMPRESARIAL

Platos reconocibles, cocina sin atajos y una próxima apuesta por los esmorzars de forquilla

Barcelona, octubre de 2026. — Salir a comer en Barcelona no tiene por qué significar gastar una fortuna ni reservar mesa para una ocasión especial. En Colmado Carpanta, Guillem Pico y Adrián López llevan más de dos años defendiendo una idea bastante sencilla: recuperar los platos de toda la vida, cocinarlos bien y servirlos en raciones generosas, a precios razonables. Una fórmula que ha convertido este establecimiento de Sarrià, nacido como una tienda de comida para llevar, en un restaurante que reivindica el valor de la cocina popular.

Macarrones gratinados, tortillas hechas al momento, canelones de pollo, fricandó, callos con cap i pota y albóndigas con sepia y garbanzos forman parte de una carta que no necesita grandes artificios. Son recetas conocidas, muchas vinculadas a los recetarios familiares, pero que requieren tiempo y elaboraciones cuidadas.

Tortillas hechas al momento, macarrones gratinados y cocina de chup-chup

Entre los platos más representativos de Carpanta están los macarrones a la Cardenal con pollo, elaborados con un sofrito de cebolla, zanahoria, ajo y tomate, vino tinto y una generosa capa de parmesano gratinado. Time Out los destacó en su crítica junto al pollo a l"ast, jugoso y dorado, y las tortillas de patatas, convertidas en uno de los grandes reclamos de la casa.

Estas últimas se preparan al momento y se ofrecen en distintas versiones: la clásica con o sin cebolla, la de sobrasada y membrillo y la de escalivada. Una manera de respetar la receta tradicional y, al mismo tiempo, permitirse algún que otro capricho.

La carta continúa con croquetas de pollo a la catalana, bomba de la Barceloneta, canelones de pollo con manzana, fricandó y callos con cap i pota. Platos que necesitan cocina y tiempo, especialmente en elaboraciones como los fondos, sofritos y guisos.

Pero uno de los argumentos más interesantes de Carpanta está en la relación entre lo que se sirve y lo que se paga. Según los precios publicados en su carta oficial, los macarrones a la Cardenal cuestan 10,50 euros, el fricandó 11,50 euros, los callos con cap i pota 10,50 euros y los canelones de pollo con manzana 12,50 euros. El pollo a l"ast entero, acompañado de patatas y alioli, figura por 15,50 euros.

No se trata de convertir la cocina tradicional en una competición por el precio más bajo. La propuesta de Carpanta pasa por ofrecer recetas elaboradas, cantidades generosas y una experiencia donde el comensal sienta que ha comido bien por lo que ha pagado.

Una idea que conecta con el espíritu de las antiguas casas de comidas: lugares donde lo importante siempre fue comer a gusto, sentirse bien atendido y salir con ganas de volver.

De los pollos a l"ast a los esmorzars de forquilla: Carpanta sigue creciendo

Detrás de este proyecto están Guillem Pico y Adrián López, amigos desde que tenían tres años. Cuando abrieron Colmado Carpanta, el 3 de junio de 2024, comenzaron con una propuesta centrada principalmente en pollos a l"ast y comida preparada para llevar. El negocio fue creciendo progresivamente hasta incorporar mesas y ampliar su comedor en octubre de 2025.

Su nombre también tiene historia. Las abuelas de ambos los llamaban «Carpanta» porque siempre tenían hambre, un apodo que recupera al personaje de historieta creado por José Escobar, aquel pícaro de la posguerra que vivía obsesionado con conseguir algo para comer. Una referencia que explica bastante bien el espíritu del restaurante: hambre, sentido del humor y pocas ceremonias.

La siguiente etapa del proyecto mira hacia las mañanas. Carpanta trabaja en la incorporación de los tradicionales esmorzars de forquilla, una costumbre profundamente arraigada en Cataluña que reivindica empezar el día alrededor de un plato caliente, sin prisas y con el tenedor como protagonista.

Una evolución natural para un restaurante que ha hecho de los guisos, las tortillas y la cocina popular su razón de ser, y que ahora quiere llevar esa misma filosofía a otro momento del día.

La tortilla recién hecha, los macarrones del domingo, el pollo a l"ast y los guisos que piden pan. Carpanta sigue demostrando que, muchas veces, lo que apetece no es descubrir algo nuevo, sino volver a comer aquello que siempre ha gustado.




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https://gironanoticies.com/noticia/306489_https://www.agencianinja.com/interno/rss/nota/platos-reconocibles-cocina-sin-atajos-y-una-proxima-apuesta-por-los-esmorzars-de-forquilla_2006