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Comprar en China es relativamente sencillo. Conseguir que cientos de productos diferentes lleguen con la calidad correcta, en el momento adecuado y preparados para formar parte de un hotel, un desarrollo inmobiliario o un gran proyecto es una cuestión completamente distinta.
Sobre esta diferencia se construye el modelo de Flowgate, compañía española especializada en gestionar proyectos de sourcing e importación desde China para operaciones de gran volumen.
«Nuestro trabajo no consiste en encontrar productos baratos en China. Consiste en encontrar la combinación adecuada entre diseño, calidad, fabricante, precio y capacidad de producción para cada proyecto», explica Daniel Costa Corella, fundador de Flowgate.
La compañía trabaja principalmente en cuatro áreas: hoteles y proyectos de alojamiento, festivales y grandes eventos, retail y proyectos especiales. En lugar de ofrecer un catálogo cerrado, Flowgate parte de las necesidades del cliente y localiza en China los fabricantes capaces de producir cada elemento bajo las especificaciones requeridas.
El proceso puede incluir búsqueda y homologación de proveedores, negociación, desarrollo de muestras, personalización, seguimiento de producción, control de calidad, consolidación de mercancías y organización de la importación hasta España.
La estructura de Flowgate combina presencia en España y China, permitiendo gestionar tanto el origen de la mercancía como su llegada al proyecto.
Según Costa Corella, la diferencia económica empieza a ser especialmente relevante cuando aumenta el volumen de compra. En grandes operaciones, eliminar intermediarios y negociar directamente con fabricantes puede generar reducciones muy significativas sobre los presupuestos tradicionales de suministro.
Pero el precio es solamente una parte de la ecuación.
«Después de más de cuarenta viajes a Asia he aprendido una cosa: en China nada es fácil, pero todo es posible. El verdadero trabajo consiste en conseguir que aquello que parece posible termine llegando exactamente como el cliente lo necesita».
Una filosofía que resume la propuesta de Flowgate: utilizar la enorme capacidad industrial china sin trasladar su complejidad al cliente.