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Escuchar no consiste únicamente en permanecer en silencio mientras otra persona habla. Las relaciones humanas también requieren reconocer que existen emociones, necesidades y puntos de vista diferentes. Cuando esa capacidad desaparece, la comunicación puede adquirir un carácter frío y mecánico, especialmente si el diálogo acaba sustituido por instrucciones constantes sobre cómo actuar.
Las personas sin empatía pueden encontrar dificultades para considerar perspectivas distintas a la propia, una dinámica capaz de generar frustración y distanciamiento en las relaciones. Desde su aproximación creativa, Susana Frías defiende una mirada basada en la expresión de las emociones y en valores humanos como vía para favorecer relaciones más respetuosas.
La falta de empatía no tiene por qué manifestarse mediante grandes enfrentamientos. Puede aparecer en situaciones aparentemente cotidianas: restar importancia a lo que otra persona siente, rechazar una perspectiva diferente o responder inmediatamente con órdenes y soluciones sin haber escuchado primero.
Precisamente, la capacidad de adoptar la perspectiva ajena constituye uno de los componentes asociados a la empatía. Comprender una emoción no obliga a compartir una opinión, pero sí permite reconocer que la experiencia de la otra persona existe y merece ser considerada. La investigación y la literatura psicológica sobre relaciones señalan que descartar sistemáticamente los sentimientos o negarse a contemplar otros puntos de vista puede reflejar dificultades empáticas.
El problema surge cuando la comunicación pierde esa reciprocidad. Indicar continuamente qué debería pensar, sentir o hacer otra persona puede transformar una conversación en una relación rígida, donde apenas queda espacio para la autonomía y el intercambio de perspectivas.
Esta cuestión conecta con el enfoque artístico de Susana Frías. La creadora granadina ha centrado parte de su trabajo en las emociones, la superación y los valores humanos, utilizando la expresión artística como vehículo de reflexión personal.
Para Susana Frías, según la visión reflejada en publicaciones sobre su obra, el respeto, la comunicación y la empatía forman parte de una manera más humana de relacionarse, alejada del maltrato, el control y aquellas conductas que pueden menoscabar la dignidad de otras personas. Su producción artística ha sido presentada precisamente como una invitación a imaginar relaciones donde prevalezcan el diálogo y el respeto.
Frente a comportamientos fríos o excesivamente directivos, reconocer la individualidad del otro permite recuperar una dimensión esencial de la convivencia. Las personas sin empatía plantean así una reflexión que trasciende una simple etiqueta: escuchar, considerar otras perspectivas y respetar la capacidad ajena para decidir constituyen elementos fundamentales para construir relaciones más equilibradas.