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La Subdelegación del Gobierno acoge un solemne acto de reconocimiento a los 188 policías nacionales asesinados por el terrorismo entre 1968 y 2015, con un recuerdo especial a Miguel Ángel Blanco cuando se cumplen 29 años de su secuestro y asesinato por ETA
La Subdelegación del Gobierno de España en Girona ha acogido este martes un emotivo acto institucional de homenaje a las víctimas del terrorismo de la Policía Nacional, una ceremonia cargada de solemnidad, respeto y emoción en la que se recordó a los hombres y mujeres que perdieron la vida defendiendo la libertad, la democracia y el Estado de Derecho.
El acto reunió a representantes de las principales instituciones civiles, policiales y militares de la provincia, así como miembros de la Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes (ACVOT), en una jornada de memoria y reconocimiento hacia quienes fueron asesinados por organizaciones terroristas por el simple hecho de vestir el uniforme y proteger a la sociedad.
Durante la ceremonia se rindió homenaje a los 188 miembros de la Policía Nacional asesinados por el terrorismo entre 1968 y 2015, una cifra que refleja el enorme sacrificio realizado por el cuerpo durante las décadas en las que España sufrió con mayor intensidad la lacra terrorista. A ellos se suman centenares de agentes heridos y familias que quedaron marcadas para siempre por el dolor.
Uno de los discursos más sentidos de la mañana fue el pronunciado por la comisaria provincial de la Policía Nacional en Girona, Juana María Gutiérrez Herráez, quien quiso extender el homenaje no solo a los policías nacionales asesinados, sino también a todos los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, militares, policías locales, Mossos d'Esquadra y ciudadanos que han sido víctimas del terrorismo.
La comisaria recordó que los 188 policías nacionales asesinados entre 1968 y 2015 representan el compromiso asumido por cada agente desde el mismo instante en que viste el uniforme: proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
Asimismo, destacó que cada vez que en un homenaje institucional se interpreta la pieza "La muerte no es el final", se hace para honrar a todos aquellos policías que dieron su vida por España y por sus conciudadanos.
Durante su intervención puso en valor el enorme trabajo desarrollado por la Policía Nacional durante décadas en la lucha antiterrorista, recordando la labor de investigadores, agentes encubiertos, unidades tácticas y policías de seguridad ciudadana que han participado en cientos de operaciones para prevenir atentados y neutralizar amenazas antes de que pudieran materializarse.
La máxima responsable de la Policía Nacional en Girona subrayó además que el terrorismo no entiende de ideologías ni de fronteras y que los agentes combaten cualquier forma de violencia extremista, ya sea de motivación yihadista, política o de cualquier otra naturaleza.
También recordó que España mantiene desde el año 2015 el Nivel 4 de Alerta Antiterrorista, circunstancia que obliga a todos los policías, independientemente de su destino o especialidad, a estar preparados para intervenir ante cualquier atentado.
Fue entonces cuando pronunció una de las frases que más impacto causó entre los asistentes:
"Un policía siempre irá en sentido contrario a donde todo el mundo huye, corriendo a plantar cara al terrorista, detener el ataque, contener el peligro, auxiliar a las víctimas y mitigar los efectos."
Una reflexión que resume la esencia de la vocación policial y el compromiso permanente de quienes arriesgan su vida para proteger la de los demás.
La comisaria también quiso recordar la enorme dificultad que supone combatir el terrorismo, especialmente cuando los propios terroristas están dispuestos a perder la vida durante sus ataques.
En este contexto formuló otra de las reflexiones más profundas de la jornada:
"¿Cómo se puede evitar un atentado cuando quien lo perpetra está determinado a morir en el intento?"
Pese a esa complejidad, destacó que la Policía Nacional nunca ha dejado de combatir el terrorismo con la fuerza del Estado de Derecho, aunque recordó que la eficacia policial necesita también del respaldo y la colaboración de toda la sociedad.
En uno de los momentos más emotivos de su intervención, Juana María Gutiérrez recordó el impacto que supuso el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco cuando ella misma era alumna de la Escuela Nacional de Policía.
Explicó que aquel crimen cometido por ETA provocó un auténtico despertar de la sociedad española frente al terrorismo y marcó un antes y un después en la lucha contra la banda terrorista.
La comisaria señaló que muchos de los policías que hoy forman parte del Cuerpo Nacional de Policía ni siquiera habían nacido o eran apenas unos niños cuando ocurrieron aquellos hechos, motivo por el que consideró imprescindible transmitir a las nuevas generaciones el sacrificio realizado por sus compañeros caídos y por sus familias para que su memoria nunca desaparezca.
Concluyó asegurando que, sean cuales sean las amenazas terroristas del presente o del futuro, la Policía Nacional seguirá estando en primera línea para defender la libertad con la fuerza del Estado de Derecho y la determinación de cada uno de sus agentes.
Otro de los discursos más destacados fue el del presidente de la Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes (ACVOT), José Vargas Rincón, quien agradeció la invitación realizada por la Policía Nacional y la Subdelegación del Gobierno para participar un año más en este acto de homenaje.
Vargas recordó que los policías nacionales asesinados fueron servidores públicos que entregaron su vida defendiendo la libertad, la legalidad y la seguridad de todos los ciudadanos, y lamentó el profundo sufrimiento que la violencia terrorista dejó en sus familias, compañeros y en toda la sociedad española.
Durante su intervención defendió que el compromiso con las víctimas debe sustentarse siempre sobre cuatro pilares fundamentales: la memoria, la dignidad, la verdad y la justicia.
En este sentido afirmó que este tipo de homenajes constituyen una promesa colectiva para que el relato de la historia nunca sea construido desde el olvido ni desde la equidistancia, reivindicando el sacrificio de quienes vistieron el uniforme únicamente por vocación de servicio.
José Vargas dedicó también unas emotivas palabras a las familias de los agentes asesinados y a los compañeros que continúan prestando servicio:
"A cada nombre grabado en el mármol del recuerdo, a cada familia marcada por su ausencia y a cada compañero que sigue en pie les decimos: no estáis solos. Vuestro dolor es el nuestro, vuestra entrega es nuestro ejemplo y vuestra memoria es nuestra bandera."
El presidente de ACVOT concluyó realizando una firme condena de todas las formas de terrorismo y reclamó que la memoria de las víctimas permanezca siempre viva, sin manipulaciones ni blanqueamientos, para que el sacrificio de los policías nacionales nunca desaparezca de la historia de España.
El subdelegado del Gobierno en Girona, Pere Parramon Rubio, cerró el acto destacando que la libertad, la justicia, la solidaridad y el respeto a la vida son los valores que sostienen la democracia y que mantener viva la memoria de las víctimas constituye una responsabilidad colectiva.
Durante su intervención afirmó que ninguna causa puede justificar la barbarie ni el odio, y defendió que recordar a quienes sufrieron el terrorismo significa reafirmar el compromiso con los derechos humanos, la convivencia y el Estado de Derecho. También expresó el reconocimiento y la cercanía del Gobierno de España a todas las víctimas y a sus familias, asegurando que su recuerdo debe servir para construir una sociedad "más libre, más justa y más humana".
El subdelegado concluyó su intervención invitando a todos los asistentes a ponerse en pie para proclamar conjuntamente "¡Viva España!", "¡Viva el Rey!", "¡Visca Catalunya!" y "¡Viva la Policía Nacional!", cerrando su discurso con un mensaje de unidad institucional frente al terrorismo.
El acto contó con la presencia de numerosas autoridades de la provincia de Girona, reflejando la unidad institucional en torno al reconocimiento de las víctimas del terrorismo.
Entre los asistentes se encontraban el subdelegado del Gobierno en Girona, Pere Parramon Rubio; la comisaria provincial de la Policía Nacional en Girona, Juana María Gutiérrez Herráez; el teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Girona, Alfonso Casajús Navasal; la comisaria de los Mossos d'Esquadra y jefa de la Región Policial de Girona, Sílvia Catà Culubret; el coronel jefe del Regimiento de Infantería "Arapiles 62" y comandante militar de Girona, Luis Manuel Benéitez Martínez; el comisario coordinador provincial de Fronteras Terrestres, Luis Antonio García Asensio; el teniente coronel y subdelegado de Defensa en funciones en Girona, Pedro Ocaña León; el capitán de fragata y ayudante naval de Roses, Miguel López Reeig, además de numerosos mandos policiales, representantes institucionales y miembros de diferentes cuerpos de seguridad.
La ceremonia concluyó con uno de los momentos más solemnes de la mañana. Tras los discursos y el homenaje a las víctimas, los asistentes guardaron unos instantes de recogimiento antes de que sonara el Himno de la Policía Nacional, interpretado en un ambiente de absoluto respeto y emoción.
Todos los presentes permanecieron en pie mientras resonaban sus acordes, poniendo el punto final a una ceremonia marcada por el recuerdo, la gratitud y el compromiso de mantener viva la memoria de quienes entregaron su vida defendiendo la libertad, la democracia y la seguridad de todos los ciudadanos.
Con este homenaje, Girona volvió a reafirmar su compromiso con los principios de memoria, dignidad, verdad y justicia, recordando que el sacrificio de las víctimas del terrorismo constituye uno de los pilares sobre los que se asienta la democracia española y que su legado permanecerá para siempre en la historia de la Policía Nacional y de España.