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23-02-2026 | 20:08hs
•OPINIó

Las pelotas de Tebas

Bloquear media red para proteger un partido no es defensa legítima: es cerrar el pueblo entero para atrapar a uno solo

En esta tierra nació Cervantes. Y también el Lazarillo. Aquí aprendimos hace siglos que el poder puede alzar la voz, pero el ingenio sabe describir lo que sucede sin necesidad de gritar.

Desde hace casi dos años, cada vez que el balón rueda en directo, se activan bloqueos técnicos para combatir la piratería. Nadie discute el derecho a defender lo que es propio. El problema no es el balón. El problema es dónde cae su sombra.

Imaginemos un pueblo con una sola carretera. En una casa concreta alguien cultiva marihuana y el olor alcanza la plaza. ¿La solución? Cortar la carretera cada sábado y domingo. Nadie entra. Nadie sale.

El del restaurante de los chuletones contempla mesas vacías. El taller escucha más silencio que motores. La tienda baja la persiana antes de tiempo. Y cuando alguien pregunta por qué la carretera está cerrada, la respuesta llega por altavoz: “Es por el bien del pueblo. Además, hoy hay partido”.

Lo curioso es que los vecinos no están pidiendo que se permita la plantación. Ni que se mire hacia otro lado. Solo piden algo mucho más sencillo: un cartel en la entrada del pueblo que diga claramente: “Prohibido el paso temporal por orden judicial; se investiga a alguien que fuma y no sabemos quién es”.

Nada más.

En el mundo digital sucede algo parecido cuando se bloquean direcciones IP compartidas. No se actúa únicamente contra quien infringe la norma. Se corta el acceso a todos los que comparten infraestructura técnica: empresas legales, pequeños negocios, páginas perfectamente normales. Y el usuario, tras varios intentos fallidos, simplemente piensa que el restaurante ha cerrado o que el pueblo ya no existe.

Incluso webs institucionales extranjeras pueden descubrir un domingo que tampoco pueden “volar”. Será que el calendario futbolístico también alcanza los cielos.

Javier Tebas defiende con firmeza los derechos del fútbol. Es su oficio. Pero una cosa es custodiar el balón y otra convertirlo en la llave de la carretera de todo el pueblo.

Porque aquí no se pide que se juegue sin reglas. Solo se pide que, si se corta la carretera, se coloque un cartel explicando por qué.

El fútbol puede querer que todos juguemos con sus pelotas. Pero no todos estamos dispuestos a que nos cierren el pueblo sin siquiera colgar un aviso en la puerta.

Y en esta vieja tierra, señor Tebas, hace siglos que sabemos distinguir entre el juego… y el cerrojo.




Link:
https://gironanoticies.com/noticia/289324_la-pelota-deteba--1.htm