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21-10-2025 | 13:22hs
•OPINIó

El mito de Puigdemont

Junts se consume en su propio espejo mientras el liderazgo de Puigdemont pasa de símbolo a lastre

La irrupción de Orriols ha encendido todas las alarmas en Junts. No porque haya aparecido de la nada, sino porque evidencia lo que muchos dentro del partido llevan meses percibiendo y pocos se atreven a decir en voz alta: el proyecto está agotado. Junts vive atado a Puigdemont, incapaz de moverse sin mirar hacia Waterloo, pendiente de unas instrucciones que ya no llegan con la misma claridad ni fuerza de antaño.

El problema no es Orriols, el problema es que Junts ha perdido discurso, rumbo y convicción. Lo que antes era épica hoy es rutina. Lo que fue resistencia hoy suena a excusa. Puigdemont, que durante años simbolizó la causa, se ha convertido en el freno de un partido que no sabe cómo desprenderse de su sombra sin romperse por dentro. En política, cuando el mito pesa más que la realidad, el declive deja de ser una posibilidad para convertirse en un destino.

Mientras tanto, Sánchez sigue haciendo de trilero. Promete, insinúa, negocia… y al final siempre se lleva el gato al agua. Junts cree que juega una partida de ajedrez, pero en realidad está en una mesa de póker donde el presidente reparte las cartas y mueve las fichas a su antojo. Cada concesión es humo, cada gesto un cálculo. Y mientras tanto, el partido se desdibuja: sin relato, sin rumbo y, lo más grave, sin alma.

Cataluña se ha convertido en un subpoder dentro de su propio independentismo. ERC está domesticada, la CUP desaparecida, y Junts, atrapado entre la nostalgia y el desconcierto, contempla cómo su electorado se dispersa. El riesgo ya no es perder votos, sino perder el sentido mismo de existir. Cuando el relato deja de emocionar y de conectar, el votante se marcha en silencio y no vuelve.

En los próximos meses, el pánico crecerá. Lo saben dentro y lo perciben fuera. Apostar por Puigdemont ha dejado de ser un acto de fe para convertirse en un error estratégico. Junts ha caído en la trampa de su propio mito. Y cuando un partido se aferra al pasado para no afrontar el futuro, solo le queda el silencio… y el tiempo, que nunca perdona.





Link:
https://gironanoticies.com/noticia/281191_elmitodepuigdemont-1.htm