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24-07-2025 | 21:20hs
•OPINIó

Turismo Lloret de Mar: entre la decadencia o el cambio

La esperanza de que Lloret de Mar recupere su liderazgo turístico en la Costa Brava se diluye trimestre a trimestre

El turismo ya no levanta cabeza en Lloret y los datos lo confirman. Repetir fórmulas agotadas solo garantiza el fracaso. Es hora de tomar decisiones valientes y apostar por un modelo turístico más digno, sostenible y rentable.

Por Miguel Moreno, presidente del PP Lloret de Mar

Una caída que ya no sorprende

La esperanza de que Lloret de Mar recupere su liderazgo turístico en la Costa Brava se diluye trimestre a trimestre. Lo que antes era un revés puntual, hoy se ha convertido en tendencia estructural. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al periodo de febrero a junio de 2025, vuelven a encender las alarmas: 88.657 pernoctaciones menos que en el mismo tramo de 2019, el último año previo a la pandemia.

La situación es aún más preocupante si consideramos que las pernoctaciones no solo indican cuántas personas llegan, sino también cuánto dinero deja. Este año, la estancia media por viajero ha caído un 3,7% respecto a 2019, lo que se traduce en una menor rentabilidad para hoteles, comercios y toda la cadena económica del municipio.

 

 

El modelo agotado del “sol, playa y alcohol”

Durante décadas, Lloret ha apostado por un turismo masivo y de bajo coste, centrado sobre todo en atraer a jóvenes europeos en busca de fiesta y ocio nocturno sin restricciones. Ese enfoque ha derivado en el ya conocido "turismo de borrachera": estancias cortas, bajo consumo local, deterioro del espacio público y conflictos crecientes con la ciudadanía.

El problema no es solo reputacional. Es estructural. El turismo de masas no genera valor añadido ni cohesiona socialmente; al contrario, genera tensiones, precariedad y estacionalidad extrema, reduciendo la actividad a tres o cuatro meses al año. Todo lo contrario, a lo que necesita una ciudad que alguna vez supo funcionar durante diez meses.

¿Y ahora qué?

La pregunta es clara: ¿Qué están haciendo Lloret Futur-Turismo y el gobierno municipal? La inacción —o la repetición de las mismas estrategias fallidas— es una forma de renuncia. Lloret no puede seguir esperando resultados diferentes con políticas idénticas.

Mientras tanto, otros destinos de la región han comenzado a diversificar su oferta: turismo cultural, ecoturismo, turismo deportivo, bienestar, lujo… Y lo están haciendo con éxito. No se trata de competir con Barcelona o Girona, sino de encontrar un modelo propio que dignifique la oferta turística, fidelice nuevos perfiles de visitantes y contribuya al bienestar de los residentes.

Renovarse o morir

Lloret está en una encrucijada. O se reinventa, o asume su decadencia. Renovarse implica voluntad política, liderazgo, visión a largo plazo y capacidad para tejer un nuevo pacto entre instituciones, ciudadanía y sector privado.

Hay que dejar atrás la lógica del "más turistas" y apostar por el "mejor turismo". Eso significa repensar la ciudad desde una óptica sostenible, participativa y humana. Significa invertir en formación, en cultura, en patrimonio, en calidad urbana y en identidad local.

Lloret se merece más

No se trata solo de salvar una temporada. Se trata de garantizar un futuro. Y para ello es urgente que el Ayuntamiento abandone la nostalgia de lo que fue e impulse, con valentía, lo que Lloret puede llegar a ser.

El respeto al territorio, la dignificación del empleo turístico y la mejora de la vida vecinal deben ser los pilares del nuevo modelo.

El tiempo de los diagnósticos ha terminado. Es hora de actuar. Lloret de Mar se lo debe a su gente, a su historia y a su porvenir.




Link:
https://gironanoticies.com/noticia/275288_turi-molloretdemarentreladecadenciaoelcambio-2.htm