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Las zonas semidensas, de entre 5.000 y 50.000 habitantes, recibieron en 2022 a casi 10.000 personas
Las grandes ciudades siempre han sido un atractivo residencial para buena parte de la sociedad, en especial si hablamos de regiones de gran impacto económico y cultural como lo es Barcelona. No obstante, son muchas las personas que han tenido que renunciar a unos índices de calidad de vida elevados a costa de vivir en los centros urbanos. Un verdadero problema que no parece ir a menos: todo lo contrario, cada vez es más complicado encontrar un buen piso en esta localidad. Esto ha provocado que mucha gente ponga el foco en zonas menos pobladas, generando un fenómeno conocido como éxodo rural.
Las grandes ciudades de Barcelona pierden número de residentes
El encarecimiento del precio de la vivienda ha provocado que muchas personas se vean obligadas a comprometer su estabilidad financiera a cambio de residir en una ciudad como Barcelona. No parece haber límite para los precios y, como tal, cada vez más gente renuncia a la idea de residir en los centros urbanos. De hecho, en empresas como MudanzasBarna, especialistas mudanzas y todo lo que rodea a dicho sector, corroboran el fenómeno creciente que se ha despertado en torno al éxodo rural. Una huida residencial de los núcleos cosmopolitas que ha remontado tras el paso de la pandemia.
Según el Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat), la desconcentración urbana tuvo cierta desaceleración tras el impacto de la covid-19 en 2020. Sin embargo, en 2022, este fenómeno dejó nada menos que 272.971 cambios de residencia en Cataluña, haciendo de las empresas de mudanzas un recurso profesional indispensable. De hecho, si se tiene solo en cuenta la población que residía en la comunidad, las grandes ciudades de la región tienen más salidas de gente que entradas; en especial Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat y Badalona.
Entonces, ¿dónde han ido todas estas personas que se marcharon de las ciudades más importantes de Barcelona? A los municipios que, hace algunos años, se alarmaban por la falta de población. Las zonas semidensas, de entre 5.000 y 50.000 habitantes, recibieron en 2022 a casi 10.000 personas, superando a las cifras previas a la pandemia. El éxodo rural ya se puede considerar como una tendencia en Cataluña y todo apunta a que en los próximos años seguiremos viendo cómo aumentan las cifras sobre esta migración interna. La búsqueda de una vida mejor es una característica propia del ser humano y hace tiempo que las grandes ciudades suponen un motivo de agobio económico en lugar de bienestar.
Razones que motivan el éxodo rural
Tal y como apunta elPeriódico, según un informe del Institut Metròpoli, las razones que han motivado este fenómeno social son bien claras. Hasta un 47 '3% de las personas migrantes lo hacen para mejorar su entorno residencial y un 35' 4% para poder formar un hogar. Esto evidencia que la situación de la vivienda en los núcleos urbanos es cada vez más insostenible en términos financieros; una realidad que dista mucho de tener previsiones de mejoras a corto o medio plazo.
¿Por qué conformarse con un piso de pequeñas dimensiones a precios desorbitados cuando se puede tener un hogar perfecto para la familia a las afueras? Esta es la pregunta que no se deja de hacer buena parte de la población de Barcelona, encontrando su respuesta en las zonas rurales como las de la provincia de Girona. Es más, hay quienes no solo se marchan de la ciudad, sino también de la comunidad. Apelando de nuevo a las cifras del Idescat, en 2022 Cataluña perdió casi 6.000 habitantes.
Puede que en términos absolutos, las ciudades sigan aumentando su población; pero los que llevan años habitando en estas zonas sí están abandonándolas hacia regiones de carácter rural. ¿Es positivo? ¿Es negativo? Como con cualquier fenómeno social, todo tiene sus pros y sus contras. Lo único que es seguro es que no se trata de un proceso que en 2023 y 2024 haya frenado; dando pie a una repoblación de aquellas zonas que, hasta no hace mucho, se consideraban como semidensas.