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La teoría de la "presión, presión, presión,... prisión" contra el presidente se ha acelerado de forma manifiesta
En el baloncesto de la NBA hay una expresión llamada "minutos basura", referida a esos momentos finales de un partido donde el resultado está decidido y simplemente se debe esperar al pitido final.
Es ese momento aburrido, en muchos casos, donde, como dirían en el circo romano, "la suerte ya está echada". Tras los últimos acontecimientos sucedidos en España, parece que hemos llegado a ese momento. Solo falta conocer cuánto tiempo resta para cerrar el encuentro.
La teoría de la "presión, presión, presión,... prisión" contra el presidente se ha acelerado de forma manifiesta. La huida de Sánchez, incluidos los actos casi de secta mesiánica de las últimas horas, es la constatación de que todo está acabado. El presidente está solo. El presidente se ha abandonado.
Como en la NBA, solo falta calcular el tiempo pendiente. Puede ser mañana, el domingo por la noche, el lunes, o incluso, en un alarde de supervivencia, semanas o meses. Pero, a estas alturas, podemos dar el partido por terminado. No sabemos el resultado final, pero ¿qué importa? Eso valdrá para la estadística y, en todo caso, para la historia.
Y todo este espectáculo, aunque no lo crean, habrá servido para reforzar la democracia. Muchos han empezado a entender que la política es necesaria, no desde el fanatismo de un partido, sino desde la idea de que detrás de todos los partidos debe haber la fuerza de un Estado que nos une. Y ese Estado debe permitir la alegría de los votantes, aunque jamás debe aceptar que sus principios sean violados. Sánchez ha atacado los principios del Estado, y los minutos basura son la plasmación de su final.
Eso sí, que nadie dude que Sánchez no ha cultivado ese odio de forma individual. Hay demasiada gente que lo ha acompañado. En los tiempos complicados, uno debe tirar de la concordia, pero también ser inflexible con aquellos que han aprovechado el momento. Los minutos basura deben jugarlos Sánchez y los suyos. Ellos saben quiénes son.