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El cultivo faríngeo es una prueba de gran utilidad para el diagnóstico de numerosas enfermedades, por ejemplo, la faringitis, la amigdalitis, la escarlatina o la difteria, entre otras
El cultivo faríngeo es una prueba médica que consiste en tomar muestras de la mucosa de la garganta para analizarla en un laboratorio. De esta manera, se pueden detectar microorganismos, ya sean bacterias, hongos o virus, que tienden a generar infecciones y provocar malestar en los pacientes.
El cultivo faríngeo es una prueba de gran utilidad para el diagnóstico de numerosas enfermedades, por ejemplo, la faringitis, la amigdalitis, la escarlatina o la difteria, entre otras. Además, este examen también sirve para identificar bacterias que resisten los antibióticos o para verificar la efectividad de un tratamiento.
El cultivo faríngeo es una prueba rápida, indolora y sencilla de realizar, que se puede llevar a cabo en cualquier centro de salud profesional. No obstante, el análisis de la muestra requiere un procesamiento en el laboratorio que demora algunos días. En este artículo, podrás descubrir cómo se hace este procedimiento, en qué situaciones se solicita y qué pruebas complementarias se suelen realizar.
El cultivo faríngeo es un procedimiento sencillo que inicia con la preparación del paciente, pidiéndole que se enjuague la boca con agua para eliminar restos de alimentos o saliva que interfieran con los resultados. Luego, se le indica que abra la boca y saque la lengua lo más que pueda, para sujetar con una gasa o depresor que evita que se mueva.
El siguiente paso para la prueba es introducir un hisopo o cepillo estéril en la boca del paciente, frotando de manera suave la parte posterior de la garganta, las amígdalas y las áreas inflamadas o con pus, evitando tocar la lengua, los dientes o las encías.
Por último, la muestra es enviada al laboratorio lo antes posible, donde se llevará a cabo la siembra de la muestra a través de un medio de cultivo específico para el tipo de microorganismo que se necesita identificar. Una vez hecho esto, se incuban las placas, se observan los resultados y se realizan pruebas de sensibilidad a los antibióticos.
El cultivo faríngeo es una prueba que se solicita principalmente cuando se tiene sospechas de una infección en la garganta provocada por bacterias, hongos o virus.
Algunos de los síntomas que pueden indicar la necesidad de llevar a cabo esta prueba incluyen:
No obstante, el cultivo faríngeo también puede ser solicitado como parte del diagnóstico de algunas enfermedades específicas como la escarlatina, una infección bacteriana que produce una erupción roja en la piel, una lengua con aspecto de fresa y fiebre; o la difteria, otra infección que produce una membrana grisácea en la garganta, obstruyendo las vías respiratorias.
El cultivo faríngeo no es la única prueba que se lleva a cabo para el diagnóstico de infecciones de garganta. Dependiendo de la gravedad de los síntomas del paciente, el médico puede solicitar pruebas complementarias para proporcionar el diagnóstico correcto.
Una de estas es la prueba rápida de antígenos, la cual permite detectar la presencia de antígenos de algunas bacterias en pocos minutos. Esta prueba resulta especialmente útil para diagnosticar enfermedades como la faringitis estreptocócica y la escarlatina.
De igual forma, se puede llevar a cabo un hemograma para medir los niveles de glóbulos blancos y plaquetas en la sangre, lo que ayuda a detectar signos de inflamación, infección o anemia.
Además, se puede llevar a cabo una serología para detectar la presencia de anticuerpos frente a algunos virus, siendo bastante útil para el diagnóstico de diversas infecciones virales como, por ejemplo, la mononucleosis infecciosa.