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Hasta hace escasos años era impensable aparecer en una cena con una planta artificial de regalo
El mercado de las flores mueve, cada año, cerca de 10.5 millones de euros. Una cifra que hace necesario hablar de la sostenibilidad de un sector que ha servido, históricamente, para ser un referente en el mundo de las relaciones no sólo afectivas sino familiares.
Se regalan flores a los premiados, a los enamorados, a los difuntos, como disculpa, como detalle cuando se acude a una vivienda. Pero también hay otro sector en auge y que puja por la sostenibilidad: las flores artificiales.
“Hasta hace escasos años era impensable aparecer en una cena con una planta artificial de regalo. Sin embargo, gracias al trabajo de todo un sector que ha actualizado sus diseños y su forma de presentar el producto, son un regalo que sirve no solo para decorar sino también par que perdure en el tiempo en detrimento de los ramos que se acaban secando y tirando a la basura” explican desde Lidexgroup, uno de los mayores mayoristas de flores artificiales en España
Las razones para cambiar el hábito parecen sencillas:
“Nadie dice que no se regalen flores, pero sí que cuando se trate de algo que se quiera perdurar en el tiempo, la opción de que sean artificiales es tan bonita como las naturales y no requiere de granjas de plantas o de flores que acabarán secándose en cuestión de días” explican.